Viaje Transpersonal

13.06.2020

Cuando logramos atravesar las corazas de lo emocional, la vibración comienza a sentirse.
Empieza a sentirse en el otro y en mi, vibrando en conjunto, sabiendo que se había cruzado una frontera, un límite, de tiempo y espacio.


La coraza del dolor fue atravesada por las lágrimas de la tristeza que se asomaban, y poco a poco, minuto a minuto, incluso instante a instante limpiaban de dolor, el resonar de ese corazón, que late escondido, y empieza asomar inundándose de lágrimas.
Cristalinas y saladas como agua de mar, limpian, cicatrizan y sanan heridas. Transparentes, cristalinas, puras, sinceras, claras y luminosas.


Como tambores en la oscura noche empieza a retumbar, bum bum, bum bum, bum bum.
El fuego asoma desde el centro, su calor, su fuerza, su energía y su abrazo, empiezan a transformar.


Ese mar de lágrimas dejan refractar su luz, en forma de sonrisa, de esas profundas que como mensaje divino llegan a iluminar el rostro.


Disfrazado de esperanza esta ahí, se percibe, se siente, abraza.


El amor.